Autocompasión: abrazarnos más y juzgarnos menos

La autocompasión es una forma de acompañamiento hacia uno mismo. Es darte apoyo y ser comprensivo contigo mismo, en lugar de criticarte y juzgarte constantemente.

Al ser compasivo, te concedes el espacio necesario para conocerte, cuidarte y dar importancia a aquello que te ocurre. La única persona que estará contigo siempre eres tú mismo.

La autocompasión está muy relacionada con el autoconcepto y consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a tu mejor amigo.

Hay muchos ejercicios y actividades para desarrollar la autocompasión, pero el más sencillo es hablarte de la misma forma que lo harías con un amigo o ser querido que lo estuviera pasando mal. De esta manera, empezarás a ver tus problemas como algo que estás experimentando y no como algo que te define.

Está bien ayudar a los demás, pero tienes que cuidarte tú también. Practica el autocuido y dedícate a sentirte bien contigo mismo. Recuerda, eres con quien pasarás el resto de la vida.

Estrategias de autocompasión

  1. Visita tu interior.
  2. Trátate con amabilidad y respeto, sin criticarte, ni juzgarte por tus errores.
  3. Mantén un diálogo interior cariñoso, positivo, cercano, respetuoso y amable.
  4. Abraza compasivamente tus imperfecciones, emociones y retos en la vida.
  5. Sustituye tu voz crítica por frases compasivas. Tu autoestima lo agradecerá.
  6. Realiza ejercicios de meditación de autocompasión. Puedes encontrarlos en YouTube.
  7. Si sientes que no puedes solo, visita un profesional de ayuda.

Sé gentil contigo mismo. No te tortures y piensa que todo pasará.

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